FEZIA: Un proyecto familiar… (I)

Hola, empecemos por el principio… Somos una pareja normal con tres niños. Tenemos nuestros trabajos normales que nos ocupan junto a los niños, casi todo el día…

Hemos viajado mucho antes de los niños, visitado lugares encantadores, disfrutado de maravillas únicas y fotografiado monumentos singulares. Viajar con niños no es imposible, claro que no, pero lo dificulta. Desde su llegada, los viajes se circunscriben a nuestro hermoso país quedando los lejanos lugares relegados a una espera paciente y fantasiosa.

Por supuesto que como padres, y aprovechando el soporte y empuje de un libro, una película o un vídeo musical les hablamos de Oriente, de África, de Asia, de lo que como futuros viajeros el mundo les ofrece… Pero no es tangible.

Y los niños necesitan tocar…

Lo más parecido a conocer “otros mundos y culturas” han sido las incursiones en los parques temáticos donde de alguna manera la imaginación encuentra vehículos para viajar en pos de otras civilizaciones y culturas.

En paralelo a estas ideas hemos recorrido como tú, amable lector, todos los lugares posibles de nuestra Zaragoza para celebrar cumpleaños infantiles: desde centros comerciales, a pequeños “chiquipark” de barrio; de fiestas organizadas por Boy Scout en parques a locales de alquiler sin nada que ofrecer…. Hemos comido sandwich de chorizo en bandeja de metal y bebido refresco de litrona… Y todo está bien. Cuando te juntas por ellos y con los amigos, todo está bien.

Y lo mismo para las cenas de clase, de grupo de amigos con niños en edades similares o de familia con muchos niños… ¿Dónde vamos sin molestar…?

Pero siempre, al acabar las reuniones y cumpleaños, hablábamos de lo mismo: ¿es que no hay un sitio en Zaragoza para estas reuniones…? Un sitio pensado para las familias, para que los niños jueguen todo el rato, para que los adultos estén cómodos, para que además de juego, haya fantasía… Para conocer jugando, para jugar viajando… Algo diferente…

Y en los últimos años fue creciendo nuestra determinación a  dar el paso, a arriesgar tiempo y dinero en el proceloso mundo de los proyectos. A apostar por gente joven y facilitarles un puesto de trabajo, a crear empleo, a crear ilusiones, a construir un “algo” donde las familias se puedan juntar para celebrar cumpleaños infantiles de otra manera. Un lugar donde poder cenar varias familias con niños y que resulte mágico para todos, diferente….

Y ese fue el germen de FEZIA.

 

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