¿Porqué Egipto, Oriente, el desierto (II)…?

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Pocos marcos geográficos y culturales tienen tantas posibilidades de atracción para niños y adultos como los que ofrecen las civilizaciones antiguas, y entre ellas quizá sea Egipto, sus templos, los desiertos, las leyendas que nos han llegado, la más potente.

La cinematografía, los medios de comunicación, los escritores y dibujantes de cómics recurren habitualmente a estos paisajes para ambientar sus obras. En la mente de todos los lectores está sin duda la trilogía de Indiana Jones que abrió en su momento un nuevo género cinemtográfico. Pero también cabe destacar la saga de películas de La Momia (Universal Pictures, 1999) y su traslado a atracción espectacular en en los Universal Studios de Orlando son una muestra… O el dibujante belga Hergé, quien en su serie de Tintín también ha recurrido a este contexto (“Los Cigarros del Faraón”) para ambientar una de sus aventuras.

Y no podemos obviar la potencia de la factoría Disney: Aladdin y la inclusión de Yasmine en el olimpo de Princesas Disney.

En España la aparición de Tadeo Jones y su breve filmografía (Las aventuras de Tadeo Jones y La Mano de Nefertiti, Tadeo Jones 2 se estrenará en 2017…) también pone de relieve las posibilidades de ocio infantil que tiene una sabia mezcla de aventura, cultura y fantasía…

Hace muchos años, en uno de nuestros viajes tuvimos la oportunidad de pasar un día en los Universal Studios de Hollywood, recién creada la inicial atracción de La Momia. En aquel momento no era más que un recorrido a pie en fila que se hacía libremente por un decorado interno que recreaba galerías y corredores de una pirámide. Apenas arena, cajas, esqueletos y poco más…. Muy diferente de la millonaria inversión actual. Pero ya entonces nos llamó la atención el magnetismo que para los niños tiene pensar que están en una pirámide, andar entre momias, pisar bichos, explorar…

En la misma linea de aventuras y fantasías, el maravilloso y evocador paisaje de Oriente viene perfectamente retratado en la película que citábamos antes de Disney: Aladdin. Cada plano urbano, cada dibujo hacen volar la imaginación a lugares remotos, lejanos y llenos de posibilidades, donde la imaginación de los niños anida sin esfuerzo alguno. Aladdin y Yasmine vuelan en la alfombra, el genio hace y deshace, y Jafar es un malvado épico…

Disney Paris ha plasmado todo ese mundo en la parte del parque temático conocida como Adventureland, donde en zonas como el Agrabah café o el Pasaje encantado de Aladdin, se vuelca toda la magia comentada. Y de ahí también  bebimos, modestamente, a la hora de captar ideas para ambientar FEZIA.

La necesidad de un aula como espacio de encuentro donde poder impartir breves piezas culturales, realizar cuentacuentos, o sencillamente aplacar ánimos infantiles siempre estuvo presente. Se aprende jugando y se puede jugar aprendiendo. Quizá el juego siempre ha sido y será vehículo de aprendizaje donde socializamos y nos relacionamos. En los niños es vital, y los adultos siempre queremos regresar al juego.

La Jaima cumple ese precepto: en FEZIA se aprende a conocer lo antiguo. A los niños se les habla de Egipto, de Momias, de faraones, del Nilo, de Oriente, de zocos,  de la diversidad… Y aunque sólo sean unos minutos, la vivencia posterior del juego en recreaciones ad hoc, refuerza las nociones recibidas.

Y por fin nuestro desierto… Huesos, antiguedades, pistas enterradas y arena para jugar a cualquier edad…

Eso es FEZIA: un trocito de todo aquello, aquí… En Paseo Echegaray y Caballero 170.

 

 

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